Salvaescaleras para mejorar la accesibilidad en establecimientos comerciales

Existe un sector de la población española al cual quizás muchos empresarios no le han prestado la suficiente atención. Nos referimos, por supuesto, a las personas que sufren de alguna discapacidad motriz. Se estima que al menos 4 millones de españoles tienen movilidad reducida o nula, lo que naturalmente les afecta para desenvolverse en diferentes aspectos de su vida, bien sea en lo personal o en lo profesional.

Tomar en consideración estas cifras es esencial para mejorar tanto la calidad de vida de dichas personas como para mejorar los ingresos y productividad de dichos establecimientos comerciales. Esta problemática puede ser vista desde dos aspectos fundamentales; por un lado, se encuentran los potenciales clientes, a quienes el contar con salvaescaleras sin lugar a dudas les dejaría una muy buena impresión, lo que se traduce en una mejor receptividad del público hacia el establecimiento comercial, que consecuentemente genera una muy buena publicidad. Y, por otro lado, también existen miles de profesionales altamente capacitados a los cuales, por ley, debería ofrecérseles condiciones mínimas de calidad en sus puestos de trabajo.

Además, se sabe que lo más común es que una persona que ande en silla de ruedas, esté ciega o sufra de alguna otra discapacidad, siempre vaya acompañada de al menos una o dos personas más, lo que implica un mayor flujo de individuos al establecimiento, que sin lugar a dudas, incrementarían las probabilidades de generar más ventas. Por tales razones, la implementación de subeescaleras debería ser una norma en locales tan diversos como restaurantes, tiendas de ropa, zapaterías, entre otras.

Como es de suponer, cuando se desea instalar un subeescaleras para facilitar la movilidad de más usuarios dentro del local, se deben tomar en cuenta ciertas consideraciones, especialmente las que están relacionadas con la seguridad. Evaluar este punto es de especial importancia debido a que la mayoría de locales ya existentes (por no decir todos) han sido diseñados sin tomar en consideración las necesidades de personas con condiciones especiales, de manera tal que se debe hacer un esfuerzo adicional en muchas ocasiones para reestructurar las áreas del edificio que sean necesarias.

En caso de existir escaleras, lo más recomendable es que anexo a estas se encuentre una rampa, elevador o plataforma salvaescaleras, dependiendo de las condiciones. Además, si ya se ha instalado un salvaescaleras, es importante establecer una circunferencia de al menos un metro y medio de diámetro para que la persona en silla de ruedas se guíe al momento de hacer el giro de 360°.

En resumen, la incorporación de equipos salvaescaleras, elevadores y rampas para mejorar la movilidad implica un doble beneficio para estas empresas. Por un lado, estaría cumpliendo con la responsabilidad social que se establece en la ley para garantizar la seguridad y tranquilidad de todos los ciudadanos. Y, como es de suponer, estimularía las ventas. Que, sin duda, daría el ejemplo para que más locales terminen por incorporar dichos avances tecnológicos y sociales.