Mejorando la accesibilidad de las piscinas y playas

El avance tecnológico no es lo único que deba ser destacado del desarrollo cultural de las últimas décadas. También, muchas sociedades se han sensibilizado con las necesidades de numerosos grupos y etnias que la conforman. Muchos de estos grupos habían estado silenciados e ignorados por la mayoría de la población hasta no hace mucho tiempo atrás. Entre estos grupos se encuentran las personas con discapacidades, especialmente las que presentan discapacidades motrices.

Uno de los puntos más importantes para lograr la inclusión e igualdad de estas personas en la sociedad es crearles condiciones que faciliten su desplazamiento y libre esparcimiento por las áreas comunes y de recreación. Algo que parece tan sencillo como el acceso a una playa pública puede marcar la diferencia en el estado de ánimo de las personas discapacitadas. Por esa razón, poco a poco se han venido creando estrategias y normas que les facilitan la accesibilidad a dichos lugares.

Existen varias estrategias para mejorar la experiencia de las personas con discapacidad al momento de ir a la playa o la piscina. Algunas de estas estrategias son los itinerarios, tan comunes y útiles para indicarles a las personas puntos importantes mientras se encuentren en el área. También pueden disfrutar de lugares especiales en los estacionamientos, que por lo general están ubicados de manera tal que el acceso a la zona de baño sea mucho más sencillo.

Algunas otras comodidades son los lugares reservados bajo la sombra y las sillas especiales y muletas anfibias para poder acceder con mayor comodidad al baño y el personal capacitado que estará atento a sus necesidades durante las horas de servicio en la playa.

En las piscinas puedes disfrutar de todos estos servicios, pero al tratarse de un espacio más pequeño que el mar, se puede controlar mejor y, por tanto, ofrecer un mejor servicio y comodidad. La ventaja más grande de las piscinas es que en éstas se pueden acoplar ascensores acuáticos, que le permiten a la persona sumergirse en el agua sin correr ningún peligro.

Al entrar en contacto con el agua, las personas con discapacidad motriz tienen la oportunidad de realizar movimientos con mayor libertad. Esto les genera una sensación de felicidad, libertad y cierta independencia que, aunque sea momentánea, les ayuda a mejorar su salud, tanto física como mentalmente.

Además del personal capacitado que se encuentra en las playas y piscinas, junto con las facilidades que se les puedan ofrecer a estas personas, también es necesario crear consciencia social en el resto de la población. De ese modo, las personas comunes también serán garantes de que los discapacitados puedan convivir en un sistema social más incluyente y participativo.

Las actividades al aire libre son una parte fundamental del desarrollo integral de todo ser humano. Por tal motivo, no es sólo un derecho, sino una obligación, principalmente del estado, garantizarle todas estas posibilidades a aquellos que han sido desprovistos de ciertas habilidades físicas que los incapacitan.